OPINION – LAS VERDADES DE MIGUEL: MIGUEL SALAZAR: MI COMENTARIO DE LA SEMANA

Si estuviera en mis manos escoger una fecha para conmemorar el Día del Periodista de inmediato, sin pensarlo dos veces, propondría el 21 de junio. ¿Por qué? Porque ese día murió Fabricio Ojeda en un calabozo de la policía represiva. Me imagino que asesinado, aunque no me consta. El parte oficial de la época afirmaba que Fabricio se había suicidado. Nunca me atreví a creer en esa hipótesis y la del asesinato cobró fuerza a propósito de la bien ganada fama de asesino de los esbirros de entonces. Fabricio, más que periodista fue un político, y por ello podría resultar una herejía que el día de su muerte fuera el mismo cuando se conmemora el Día del Periodista. Pero no, en Fabricio desbordaba la honestidad que tanta falta hace ahora al periodismo venezolano. Maltratado y vilipendiado por los sicarios de los medios de comunicación, privados y oficiales, hoy, quienes llevamos en el alma el mejor oficio del mundo, asistimos casi que pasivamente a un periodismo, unas veces instrumento de políticos inescrupulosos y las otras, mansa oveja al servicio del Gobierno de turno. Yo les pido perdón a mis lectores por haber dedicado la portada del semanario a quien no sólo profanó la ocupación inicial de Fabricio, sino que, además, representa su antítesis y su sola actitud de transgresor me recuerda a los esbirros que confinaron a Fabricio a una celda para después dar el parte de su presunto suicidio. Pero bien, no voy a perder espacio refiriéndome a esa caricatura de Klaus Barbie y destripador a la vez que ha hecho de la comunicación la almohada de su incestuosa personalidad. Quiero sí referirme a mi profesión, al periodista que conoció de las aulas universitarias y de las redacciones reporteriles.

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