Gobierno quiere prohibir venta de marcas venezolanas


El director del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (Sapi), José Villalba, adelantó que propondrá reformar la Ley de Propiedad Intelectual para regular este tipo de prácticas comerciales

Villalba anunció que el Sapi impulsará un proceso de discusión y presentación de planteamientos para modificar la Ley de Propiedad Intelectual. Para ello, publicarán en la página web del organismo tres propuestas elaboradas por diferentes sectores, con el propósito de que la población las conozca y las debata.

La medida se realiza luego que se conociera, según el Gobierno, que empresas Polar vendiera la marca Harina Pan a la corporación canadiense Deutsche Tran Trustee Inc.(DTTI).

El equipo de LaPatilla.com trató de conocer la posición de Empresas Polar sobre la supuesta venta de la marca de ese producto, pero no respondieron.

Al respecto, el funcionario considera que la venta de patentes nacionales al extranjero “constituye una vía para obtener dólares a través de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi)”. Sobre este punto Villalba informó que desde el 2004 se ha venido practicando esa fórmula con la misma finalidad.

Explicó que  el diario El Universal, fundado hace 102 años en Venezuela, también es una marca propiedad de la canadiense DTTI. Pampero, marca de ron que pertenecía a Industrias Pampero, y Cacique, que era de Licorerías Unidas, pasó a ser propiedad de R&Bailey Company, domiciliada en Irlanda.

Entre los ejemplos citados por Villalba también se encuentra la marca de calzado infantil Pocholín, antes propiedad de calzados Doria C.A., que figura actualmente como propiedad de Invercentro, C.A., con sede en Panamá.

“Son empresas que tienen un discurso de venezolanidad a toda prueba, y debería existir coherencia entre este discurso y su práctica corporativa. Pero, como hemos visto, el capital no tiene ética ni nacionalidad”, expresó.

Cadivi está implementado en el país desde hace ocho años, que nació como un mecanismo de control cambiario luego de los sucesos del 2002, tras una creciente fuga de capitales que redujo las reservas internacionales en Venezuela en ese momento.

Con información de AVN