
Ver video aquí: http://www.laht.com/article.asp?ArticleId=654759&CategoryId=10717

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En el madrileño y castizo barrio de La Latina, en la calle de Cuchilleros, se encuentra el restaurante más antiguo del mundo: Casa Botín. Fue en el siglo XVIII cuando un cocinero francés, de nombre Jean Botín, llegó a Madrid junto a su esposa, de origen asturiano, para trabajar con algún noble de la Corte de los Austria. En 1725 un sobrino de Botín abrió una pequeña posada.
Tenía absoluta razón. ¿La tendrán ahora quienes previenen contra la eventualidad de una canallada tolerada por nuestra liviandad política? Dios quiera que no. Quisiera poner las manos al fuego, pero esa dolorosa experiencia me lo impide. Sin contar las otras, las que vinieron. Bien dice la experiencia que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Creo que fue a mi entrañable amigo Oswaldo Álvarez Paz a quien le escuché la insólita confesión de que su sino de perdedor se debía en gran medida a una extraña paradoja: ser uno de los pocos políticos venezolanos que ha sufrido la desgracia de tener la razón antes de tiempo. Lo que quería decir que si la hubiera tenido un poquito después, su suerte y la de Venezuela hubieran sido otras. Para felicidad de todos.

“La política es más difícil que la física”. Albert Einstein (1879-1955), físico alemán de origen judío, nacionalizado norteamericano, Premio Nobel de Física, considerado el más importante científico del siglo XX.
Como periodista he seguido de cerca a unos cuantos candidatos y a sus campañas, y puedo decirles que todos, sin excepción, sufren del “síndrome del candidato sordo”. Aquel hombre que solía escuchar a sus consejeros, que buscaba a la prensa para que lo promocionara, que aceptaba la ayuda y presencia de cualquiera que pudiese sumar para lograr la candidatura, de pronto se convierte en un ser aislado, que permite que su entorno lo encierre en una torre de marfil y que cree que es el papá de los helados… porque ya es “el candidato”.