09.08.2012
02:58 PM
Ahora se sabe que el castrocomunismo se metió en los cuarteles venezolanos bien profundo por allá en los años 70 y 80. Duros y sostenidos intentos de Fidel Castro y su hermanito, par de criminales dignos también de la Espada de Bolívar, pues a más sangre en las manos más rápido le entregan el símbolo patrio. Los Castro, como se sabe, intentaron apoderarse del país por varias vías antes de lograrlo con micomandantepresidente.
Primero fue por la vía de las buenas relaciones, luego de caída la dictadura del otro militar nada bien recordado, Marcos Pérez Jiménez. Hasta armas recibieron de la junta d gobierno de aquella época y Fidel Castro no salía de aquí. Cuando asume Rómulo Betancourt, ya curado del sarampión comunista, la cosa cambia. Corte de patas con los comunistas y de inmediato comenzó la conspiración de los cubanos aliados con la extrema izquierda local. Guerrilla, muertos, sangre. Lo que les gusta. Policías muertos, secuestros y asesinatos. Lo que les gusta.
Querían repetir la gesta de Castro en Sierra Maestra, pero los militares venezolanos de la época no los dejaron. Ni siquiera con intentos de invasión armada como la de Machurucuto pudieron. Visto esto, a Fidel y Raúl no les quedó más remedio que ir por la vía lenta, la vía del adoctrinamiento y el lavado de cerebro. Y se metió en los cuarteles. Dicen que de los Chávez el primero en ser atrapado fue Adán, quien a su vez inoculó a su hermano, el líder intergaláctico. Y en cosa de años, con los partidos más extremos metidos entre los verdes transmitieron el virus, como vampiros mordiendo a otros, a varias generaciones de militares que, dicho sea de paso, traicionaron su juramento y perdieron la brújula profesional. Tan es así que se tiraron un par de sangrientos golpes militares. Perdieron, pero ganaron.
Esa sangre los llevó presos, pero también los lanzó a la fama y de allí al poder. Junto a Fidel, el verdadero amo. Al final, con unos militares distintos a los que lo sacaron a plomo de aquí, los Castro lograron apoderarse de Venezuela e instalar en estas tierras el cuartel general que permite manejar a otros países a punta de los dólares de los venezolanos y usando al comandante C4 como títere de sus ambiciones.
Y todo entre militares. Los pocos civiles invitados al festín son más bien amanuenses y, en algunos casos, oportunistas de oficio. Millonarios se han hecho a cuenta de socialismo cubano. ¿Y cómo no va a ser un régimen militar si todo nace de un golpe movido desde cuba, también militarizada, y con un cabecilla local militar? Un régimen comunista y militar, disfrazado de democracia y usurpador de elecciones. Ese es el disfraz mayor. El cuadro electoral que viene apunta a más Chávez, es decir más militarismo. Pero antes tendrá que ganar, cosa que parece cuesta arriba y, después, mantenerse sano.
Esta es su oferta militar para gobernadores. Hasta donde ha hablado el dedo mágico que le gusta a Jacquelín: De diez aspirante a gobernador nombrados a dedo limpio por Chávez, dos son civiles: Tareck El Aissami para Táchira y Elías Jaua para Miranda. Los otros ocho son militares: Francisco Arias Cárdenas para Zulia, Rafael Isea para Aragua, Francisco Ameliach para Carabobo, Luis Reyes Reyes para Lara, Carlos Mata para Nueva Esparta, Diosdado Cabello para Monagas, Francisco Rangel Gómez para Bolívar y García Carneiro para en barrio gigante, el estado Vargas.
Ya se verá el 8 de octubre.
Twitter: @ejrl
FUENTE: EL UNIVERSAL
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